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Acerca de los universales

LOGICISMO, CONCEPTUALISMO, FORMALISMO
Leyendo a Quine en su ensayo Acerca de lo que hay, cuando se refiere a las diferencias entre realismo y conceptualismo, me da la impresión de hallarme más de acuerdo con el conceptualismo, pese a que Russell, a quien sigo en muchas cosas, se situa en el bando opuesto, el de los realistas o logicistas.
La cuestión es elegir entre una de estas dos alternativas:
(1) Los universales o entidades abstractas tienen un ser independiente de la mente; ésta puede descubrirlos, pero no crearlos (realismo).
(2) Hay universales, pero son producidos por la mente.
En resumen, el logicismo (más o menos realismo) dice que las ideas se descubren y el intuicionismo (más o menos conceptualismo) que se inventan.
Al principio me pareció absurda la tesis logicista, pues pensaba en unicornios, centauros o unicentauros (esto me los acabo de inventar… ¿o los he descubierto?). Pero después, sin continuar leyendo el libro de Quine, que continuaré tras escribir esto, empecé a intuir las razones de los logicistas.

Si, por ejemplo, nos referimos a la matemática es en cierto modo absurdo decir que si yo hoy encuentro un número primo más elevado que el último conocido, lo he inventado. Más bien deberé decir que lo he descubierto, puesto que tal número, aunque no tuviese una existencia palpable, ‘estaba allí’, y podía haber sido descubierto por cualquier otra persona. Es un poderoso argumento, pero algo en él no me acaba de convencer, quizá porque pienso que eso es así en el mundo de las ciencias formales, pero que no es extensible a los mundos no formales, o a la existencia que no puede ser descrita con el auxilio de las ciencias formales.

Naturalmente, yo no tengo a estas alturas armas suficientes para aprobar o desaprobar el realismo o el conceptualismo. Será esta una tarea que tal vez pueda acometer en el futuro, tras conocer todos los argumentos a favor y en contra; quizás el terminar la lectura de Quine me ayude a ello, pero me interesa describir mi propia evolución, mi propia búsqueda de respuestas, antes de conocer todas las respuestas dadas.
Se me ocurre que tal vez podría ir la discusión por el siguiente camino:
(a) En un sistema formal, con unas reglas determinadas, todas las consecuencias que se obtengan son descubiertas, ‘existen potencialmente’, ‘están’, por decirlo de alguna manera, contenidas en esas reglas.
(b) Pero fuera de los sistemas formales no ocurre tal cosa.
ATENCIÓN: Quizá empiezo a darme cuenta de que las razones del logicismo son muy poderosas, quizá acabe aceptando las tesis del logicismo; pues, si yo digo unicentauro, no hago otra cosa que mezclar el concepto unicornio y el concepto centauro. Luego, siguiendo el argumento referido a los sistemas formales, ‘unicentauro’, antes de que yo lo enunciase, existía potencialmente, estaba en cierta manera contenido en la naturaleza, ya sea imaginaria o ficticia. ¿Cómo resolver este problema? No acabo de convencerme de las tesis del realismo, pero me parece que voy cayendo en él sin remisión. Voy a continuar la lectura de Quine. Quizá me identifique con la tercera vía, el formalismo…
Aunque no he entendido a la perfección la propuesta del formalismo, quizás sea la mía. Intentaré explicar la mía:
1. Los universales son características creadas por el hombre que definen caracteres comunes entre particulares. Esto no quiere decir que los universales -lo rojo, lo duro-, no tenga existencia real. La tienen en cuanto que cosa que puede ser observada, pero, en tanto que no es observada no tiene tal existencia como concepto. Esto no es un apoyo al solipsismo, ni mucho menos, no digo que las cosas hayan de ser observadas para existir, sino que sólo pueden ser divididas, clasificadas o definidas si son observadas.

Esto parece….?

…. pero es la única manera de terciar en tan enrarecida polémica.

Una cosa es lo que es (cuando no es observada) y no tiene características.

Cuando esa cosa es observada se crean las características, ya se quiera decir que se inventan o se descubren, quizá sería preferible decir que se descubren, pero no veo una razón irrebatible para no decir que se inventan. Cuando vemos algo, ese algo puede ser definido de infinitas maneras, insisto en el término infinitas.

Podemos decir que un coche es rojo, o metálico. ¿Significa eso que el coche no era rojo antes de que nosotros le aplicásemos tal característica? En cierto modo sí: el coche (coche también es una definición, pero creo que cualquier lector me entenderá y me permitirá esta manera de hablar más libre y ajena a los enredos del lenguaje, que quiero evitar a toda costa). D

ecía: El coche ‘era’. Cuando nosotros lo observamos decimos que es rojo.

Es decir, decimos que tiene ese color que también tienen las rosas y las fresas, ante cuya visión pensamos en la palabra rojo. O bien que es una longitud de onda entre tal y tal punto. Eso es lo de menos. Hemos dicho que el coche es rojo, le hemos dado esa característica. Pero eso no significa que el coche sea rojo cuando no lo observamos, significa tan solo que al ser observado por mí o por cualquier otro ese coche puede ser definido por la palabra rojo. Pero no es rojo, tan sólo es un objeto que reune las características necesarias para ser definido como rojo. Pero también posee infinitas propiedades con las que podría ser definido o descrito.

Es una historia sin fin intentar decidir si esas propiedades están en el coche o en nosotros, tan solo se puede decir que las características del coche son interesantes tan sólo cuando son descubiertas, creadas o inventadas por el observador, pues un objeto no tiene características, sino propiedades o posibilidades, digamos que características potenciales.

No es en absoluto importante saber qué es algo cuando no es observado, descubierto o mencionado, pues su existencia para nosotros (no su existencia, sino el descubrimiento de que eso existe por parte nuestra) nace en el momento preciso en que esa existencia es vista, presenciada, sentida por nosotros, y siempre que hablemos de algo, hablaremos de algo que nos es conocido, ya sea de unicornios o de centauros. Por definición, es imposible hablar de algo que no nos es conocido, del miso modo que Humpty Dumpty comete un sinsentido al decir: “Puedo resolver todos los acertijos conocidos, y también muchos de los desconocidos”, ya que en cuanto un acertijo es planteado y resuelto ya es conocido (aunque esto quizá sólo sea un sinsentido o una confusión nacida del lenguaje, pues si alguien dice: “puedo resolver estos seis acertijos y también cualquier otro que me pongas”, entendemos perfectamente que simplemente ese tipo dice una fanfarronada, pero no un sinsentido. De tal manera puede también entenderse la frase de Humpty Dumpty).
aq1988

2 comentarios

  1. No voy a comentar en extenso este texto, ciertamente farragoso.
    Simplemente diré, que al volver a escribirlo, me recordó aquello que se decía de Pitágoras de que tenía un número para cada cosa, un hombre, un caballo. Y me pareció que si a caballo le damos el número 1, a cuerno el 2, etcétera, a lo mejor imaginar un unicornio no es muy distinto de combinar dos números.

  2. quiero saber quienes eran los uiversales

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