Precedentes de la falsación popperiana

En cuanto regla metodológica, el criterio popperiano de falsación está sometido a la crítica histórica feyerabendiana.

Pero Feyerabend ataca el criterio de falsación popperiano no sólo desde un punto de vista histórico, es decir mostrando que los científicos raramente lo han aplicado en sus investigaciones, sino también en cuanto regla metodológica ideal.

Su critica tiene varias vertientes. Una de ellas es un argumento ad hominem que, por supuesto, no pone en cuestión la validez del criterio, sino tan sólo la supuesta originalidad de Popper. Así, dice Feyerabend:

“La falsación a partir de ejemplos contrarios es más vieja que el dolor de muelas. Los sofistas ya la practicaron para su propio deleite; ha sido el arma principal de los escépticos desde la antigüedad hasta Mates, pasando por Montaigne, y fue ridiculizada y tachada de torpe antilogiké o de trituradora de palabras por Platón” (1 991, 7 5).

Se pueden encontrar otros ejemplos, además de los que cita Feyerabend, que restan originalidad a Popper, algunos de ellos sorprendentes. El propio Whewell (muerto en 1866),  quien formuló por vez primera claramente las reglas del método hipotético-deductivo, decía:

“Crear hipótesis y luego dedicar mucho trabajo y habilidad para refutarlas, si no logran establecerlas, es una parte del proceso habitual de las mentes inventivas. Tal hipótesis es la regla del genio del descubrimiento, y no la excepción” (Medawar:201).

Pero, en cualquier caso, se pueden encontrar precedentes casi para cualquier idea y, como decía alguien que no recuerdo ahora, a veces no es tan importante dar con una buena idea, sino darse cuenta de que es una idea muy buena y convertirla en el centro de la discusión.
Ahora bien, hay que recordar que Popper ha dicho muchas veces que su idea de la falsación no es un criterio acerca del significado [definir qué es la ciencia], a la manera del positivismo del Circulo de Viena, sino tan sólo de demarcación [poder decidir si algo es o no es ciencia]:

“Yo quería distinguir entre la ciencia y la pseudo-ciencia, sabiendo a menudo que la ciencia se equivoca y que la pseudo-ciencia a veces da con la verdad (Popper:57).”

Para Popper, entonces, lo que no es falsable no es ciencia.
Teniendo en cuenta este matiz, mucha de la virulencia de Feyerabend puede considerarse inadecuada e inútil, porque éste siempre parece suponer que para Popper lo no falsable es pura basura, pero hay muchos textos del propio Popper que niegan elocuentemente tal conclusión. Así, por ejemplo, dice:

“Sí una teoría no es científica, sí es metafísica, esto no quiere decir, en modo alguno, que carezca de importancia, de valor, de ’significado’ o que carezca de sentido (Popper, 63).”

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