Frotad la epidermis de un escéptico y casi siempre encontraréis debajo los nervios doloridos de un sentimental.
Destutt D’Arcy
Algunas personas creen en algún momento de su vida que existe una verdad absoluta y que ellos están en el camino que conduce a ella; otras siguen fanáticamente doctrinas e ideologías con las que están seguros de poder trasformar el mundo de la noche a la mañana; algunos amantes cifran en un amor toda la existencia.
Cuando estas personas descubren que la verdad absoluta se les escapa una y otra vez, que sus ideologías no consiguen mejorar el mundo y que incluso lo empeoran, o que su amor ha sido una farsa, pueden devenir de pronto escépticos y sostener, con el mismo dogmatismo, que no creen en nada. Son los escépticos amargados, resentidos y tristes. Es el dolor causado a su ingenuidad lo que les ha empujado al escepticismo.
[Publicado en Esklepsis 2 (1995)]
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