La filosofía de la ciencia es la disciplina que se ocupa del estudio de la ciencia.
Algunos filósofos de la ciencia examinan la historia de la ciencia para averiguar cómo operan los científicos.
Otros consideran más importante intentar definir los métodos válidos para que un conocimiento pueda ser considerado científico.
En cualquier caso, no se debe confundir la filosofía de la ciencia con la historia de la ciencia, ni siquiera en el caso de aquellos filósofos de la ciencia más interesados por la historia de la ciencia.
Conviene ocuparse de:
1. El conflicto entre la ciencia real y la doctrina oficial del método científico
Habrá que empezar por exponer cuál es la doctrina oficial del método científico. Debo hacerlo aquí de manera concisa, lo que supone una inevitable simplificación.
Hay que distinguir entre la antigua doctrina, que se puede considerar que arranca con Francis Bacon, continúa con Galileo y culmina en Newton, y las formulaciones actuales, polarizadas fundamentalmente en torno a dos autores: Popper y Kuhn.
La filosofía de la ciencia tradicional
La concepción tradicional del método científico se inicia con Bacon, quien considera en el Novum Organon que lo primero que tiene que hacer el científico es recopilar datos, a continuación clasificarlos (él proponía ordenarlos en sus célebres tablas), después observar las regularidades y correlaciones y, sólo entonces, formular generalizaciones o inferencias inductivas. Asienta así Bacon la primacía de la observación sobre la teoría, aunque una lectura cuidadosa de la primera parte del Novum Organon nos depara sorpresas que desdicen la tópica imagen del método baconiano, pero no es este lugar para tratar tal asunto.
Newton, el científico más respetado hasta la llegada de Einstein, también opina que:
“Las proposiciones particulares deben ser inferidas de los fenómenos, y luego hechas generales por inducción”.
Aunque se atribuye a Whewell la definición ortodoxa más explícita, ya se hallan en Newton, las primeras formulaciones del método hipotético/deductivo. Este método consiste, dice Newton, en:
“hacer experimentos y observaciones y de extraer conclusiones generales de los mismos mediante inducción, y no admitir objeciones contra las conclusiones, excepto las que proceden de experimentos, o de ciertas otras verdades”.
En definitiva, el método hipotético-deductivo consta de los siguientes pasos, según el esquema de Noretta Koertge (Koertge, 111):
1) Se plantea un problema científico
2) Se propone una teoría comprobable como solución
3) Se deduce una consecuencia observable de la teoría
4) Se hace un experimento para determinar la certeza de la consecuencia
4.1) Si la predicción deducida es correcta, se pone a prueba otra consecuencia
4.2) Si la predicción deducida es incorrecta, se propone otra teoría,
Por su parte, Popper sugiere una versión modificada de este método, rechazando el inductivismo e incidiendo en la importancia de las hipótesis: no se trata de inferir hipótesis a partir de una colección de observaciones, sino de examinar críticamente las hipótesis, lo que nos permitirá rechazar las que conducen a conclusiones falsas, cosa que, eso sí, también se determina a través de experimentos.
Pero las teorías, dice Popper, no se pueden comprobar: por muchas observaciones y experimentos que resulten favorables a una concepción científica, ésta no dejará de ser simplemente probable. Es más, si una teoría es irrefutable por definición, si es capaz de responder a cualquier prueba o circunstancia imaginable, no es una verdadera teoría científica. La demarcación entre ciencia y no ciencia, sostiene Popper, consiste precisamente en que la primera puede ser refutada, en que es falsable.
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