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Acerca de Lo uno y lo plural

NOTAS

Mi primera intención era escribir un nuevo artículo o ensayo en el que refundiría y explicaría mejor lo que ya he contado en Lo Uno y lo Plural, Conceptos de la divinidad y la Carta a IT. Ahora ese plan me parece desmesurado y repetitivo: una cuarta versión delo mismo, que, aunque podría tener cierto interés me fatigaría a mí y al lector. Así que he dicidido no escribir esa nueva versión y conformarm,e con comentar algunos aspectos que pueden no haber quedado claro en los artículos y la carta.

Escribí Lo uno y lo plural  para presentarlo a un concurso acerca de Dios convocado por la revista EC…, que es una publicación cristiana progresista a la que estoy suscrito. No gané el premio en ninguna de sus categorías y sólo supe que LG… le comentó a mi padre que mi artículo le había parecido “muy sabio”. La verdad es que nunca he llegado a saber si eso era un elogio sincero o un reproche oculto.

Durante bastante tiempo, me arrepentí de haber escrito una cosa tan ilegible y preferí pensar que lo que dijo LG… era, efectivamente, un reproche oculto y razonable. Ahora, sin embargo, el artículo me parece bastante interesante. Reconozco que su lectura puede resultar difícil, pero no creo que ello se deba a una exposición confusa, sino más bien a la multitud de cosas que en él se mencionan, y a las que muchas veces se alude sin mayor explicación. Este es un reproche que me hizo, por ejemplo, M…

Pienso, sin embargo, que si yo no hubiese escrito este artículo, me habría gustado leerlo y elogiaría a su autor. Con esto quiero decir que para que este artículo no resulte un fárrago indigerible, conviene estar familiarizado con la teología y la filosofía, así como poseer bastantes nociones acerca de las principales religiones del mundo. Sólo así, supongo, se pueden captar muchas de las ironías y alusiones del artículo, y bajo la sucesión de referencias, enumeraciones y citas, percibir el espíritu que late debajo, que, creo, pasa casi inadvertido para cualquier lector. Posiblemente, al escribir el artículo quise aplicar el consejo de no subestimar o tratar como a un tonto al lector, y lo hice con un empeño excesivo. También creo que hay algunas cosas innecesarias, como la metáfora del arco tensado, y que algunas partes del artículo deberían reordenarse, pues a veces trato un tema, lo abandono y lo recupero más adelante sin transición.

De las personas que han leído el artículo, creo que la única que lo pudo disfrutar plenamente fue Mab, por estar familiarizado con muchas de las cosas que en el artículo son mencionadas. Él mismo me comentó con buenas razones que le había gustado mucho. Pero hay pocos lectores como Mab, lo que no es un desprecio para los otros, sino un elogio para Mab. Es como si alguien no familiarizado con la mitología celta, griega, hebtrea, etcétera, lee La Diosa Blanca de Robert Graves: podrá disfrutar, pero no de la misma manera que un mitófilo.

¿Por qué?

Porque el lector no familiarizado con la mitología se ve obligado a descubrir casi al mismo tiempo los nombres y hazañas de los dioses y las hipótesis más o menos heterodoxas de Graves, por lo que que ni siquiera es capaz de darse cuenta del grado de heterodoxia de esas opiniones y de sus importantes consecuencias (hasta puede llegar a pensar que son las opiniones ortodoxas).

Y con esto basta como justificación de mí mismo y de mi artículo.

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