Descartes dice en Los principios de la filosofía que, en cuanto a nuestros errores, Dios no es la causa de ellos, por lo que todo lo que percibimos claramente es verdadero; recuerda entonces Descartes la noción del Dios engañador, que no es admisible, remitiendo a sus Meditaciones, pero precisamente en las objeciones a las mismas, Hobbes dice que del mismo modo que un doctor enseña a un paciente Dios podría engañarnos a nosotros por nuestro bien. Nuestros errores, en definitiva, son negaciones referidos a Dios y privaciones referidos a nosotros, puesto que somos finitos (§31).
Se ha considerado a menudo que la relación entre Dios y las ideas innatas en Descartes entraña un círculo vicioso; sea o no así, yo creo que la introducción de Dios como garante de la certeza viene en gran parte motivada por la necesidad de justificar la persistencia de las leyes naturales y de muestras demostraciones a allá de lo inmediato, decir, aquellas que confían en el testimonio proporcionada por la usarla.
aq2000
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