Dice Margaret Boden que si un músico hubiese escrito música atonal en el siglo XVI, no se le habría reconocido como creativo. La creatividad y la originalidad se entiende en relación con lo que le precede. La obra ha de sorprender, pero no tanto que ni siquiera se entienda.
Sólo entendiendo bien la tonalidad, se puede comprender a Schomberg y la manera en que éste rompe la tonalidad. Después, te puede gustar o no, pero ese es otro tema. No pensemos que no nos gusta antes de entenderlo.
Según parece, Salieri maldijo a Dios por haberle dado la capacidad de entender el genio de Mozart mejor que cualquier otra persona.
Salieri era un experto, y al parecer un gran músico, pero a pesar de ello pudo entender el genio de Mozart, cosa que no sucede generalmente, pues tanto la falta de conocimiento como la abundancia de conocimiento impiden percibir las virtudes de lo nuevo y lo distinto,
Para el ignorante y para el experto, Schomberg, e incluso Wagner, eran (y son todavía para algunos) sólo ruido cacofónico.
Ahora nos resulta difícil de creer, pero en Francia se producían batallas campales a propósito de Wagner, como cuenta Villiers de l’isle Adam.
Archivado bajo: creatividad, filosofía | Etiquetado: Boden Margaret, creatividad, Francia, L'isle Adam Villiers, Mozart, originalidad, Salieri, Schomberg