El movimiento que vemos al pasar a una cierta velocidad las imágenes fotográficas de Muybridge es asombroso.
Vemos una acción continua, nos parece presenciar algo que la posteridad no había conservado, es como si los caballos, las mujeres, los atletas hubiesen vuelto a la vida y les viésemos en movimiento durante unos segundos.
Y sin embargo, lo que vemos es mentira (no sólo porque rellenamos los huecos, como en el cine), sino también porque Muybridge reordenó los fotogramas: las imágenes no necesariamente son consecutivas, Muybridge las reordenó. Por eso se discute si las imágenes de Muybridge son arte o ciencia.
Pero Muybridge hizo otros interesantes experimentos en la percepción de la secuencialidad y el movimiento: fotografió el mismo instante desde diversos puntos de vista. Lo asombroso es que ese instante no parece estático, sino dinámico, parece que el atleta gira en el aire a pesar de ser el mismo momento: también a eso le añadimos movimiento.
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