Otro ejemplo de idea que no acaba de funcionar en Historia de Cardenio (¿será por la traducción?):
CARDENIO: Si yo llorase la substancia de mis ojos se convertiría en lágrimas. ¡Quién me viera así vertirlas sobre el fuego que en mi pecho arde.”
No estaría mal llevar las lágrimas a ese pecho, pero no encaja ese “Quién me viera”, que no nos dice nada. Distinto sería si esos ojos convertidos literalmente en lágrimas sirvieran para apagar ese otro fuego, o algo semejante.
Archivado bajo: teatro | Etiquetado: Cardenio, comparaciones, Esteban José, Fletcher, Historia de cardenio, metáforas, Shakespeare William