Los positivistas lógicos del Círculo de Viena querían desterrar la metafísica de la ciencia y la filosofía. Consideraban que en el lenguaje se hallaba quizá la brecha por al que esa metafísica se mete en nuestro pensamiento, así que había que corregir el lenguaje. Encontrar un lenguaje al que se le pudiesen aplicar las reglas de la lógica.
Así, convenía no hablar no de experiencias o estados mentales inobservables, sino de cosas y sujetos.
Para conseguirlo, Otto Neurath propuso los protocolos, en los que el lenguaje metafísico o psicologista es sustituido por un lenguaje científico.
Un ejemplo:
“Protocolo de Otto a las 3 hs.17 min. (la forma lingüística del pensamiento de Otto a las 3 hs.16 min.era: (a las 3 hs. 15 min. había en el cuarto una mesa percibida por Otto) ) “
De este modo, se evitaba caer en sugerencias acientíficas como suponer que Otto pensaba en la mesa que tenía delante.
Lo que sucedía es que en el pensamiento de Otto, considerado, no como un estado subjetivo, sino como un estado puramente objetivo (aunque interno), había algo, y ese algo, traducido al lenguaje era “una mesa”.
La conclusión que de esto quería extraer Neurath es que no hay experiencias, sino sujetos que tienen experiencias, lo que parece muy razonable pero no hace que los protocolos también lo sean.
Los protocolos, en efecto, plantean unos cuantos problemas y hacen fatigosa cualquier discusión o investigación.
Pero las ideas de Neutrath no son tan simples como parecen. Como suele suceder esconden cierta verdad, pero mezclada con cierta confusión y medias verdades. El lector podrá observar por otra parte que existe un cierto parentesco entre los protocolos y los memes.
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