Canturreo una canción y, para no olvidarla, después la escribo en un papel.
El resultdo es: “Tu-tú-ru-rú-tu-ru-rú-tu-ru-ru-rú-tu-ru-ru”
Es evidente que con esto no puedo recordar la canción, a pesar de que he transcrito lo que me sonaba en la cabeza. Es como aquello que contaba Hitchcock de aquel que sueña una película maravillosa, busca a tientas un papel y, sin ni siquiera encender la luz, escribe la idea, para así poder recordarla la despertarse. Cuando se despierta, coge el papel y lee: “Chico conoce chica”.
Archivado bajo: filosofía | Etiquetado: música, memoria, paradojas, recuerdos, Sueños