• Daniel Tubau

  • LIBROS DE DANIEL TUBAU

    El guión del siglo 21



    El guión del siglo 21
    El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual

    Alba editorial, 407 páginas. 22 €

    En este libro confluyen diversos asuntos que siempre han interesado a su autor: el mundo del guión, la narrativa audiovisual, la literatura clásica y moderna y la fascinación por el mundo digital, Internet y la tecnología. A todo ello hay que sumar la aversión de Daniel Tubau hacia las fórmulas dogmáticas que han dominado durante varias décadas el mundo del guión, tanto en el cine más comercial de Hollywood como en la televisión convencional. Curiosamente, las nuevas tecnologías han contribuido a poner en cuestión todas esas fórmulas mágicas previsibles y mecanizadas y al menos a permitir a muchos contar las cosas de otra manera.


    Las paradojas del guionista
    Reglas y excepciones en la práctica del guión
    390 páginas
    Con esta obra Daniel Tubau desmonta muchos de los tópicos que rodean el mundo del guión. Y lo hace rehuyendo las fórmulas magistrales y buscando más las excepciones que las normas.Y qué mejor manera de enfrentarse a ello que mediante paradojas propias de la creación. Todas se relacionan con la naturaleza de la redacción de guiones y el trabajo del guionista.
    (en Casa del Libro)




    Recuerdos de la era analógica,
    una antología del futuro
    Editorial Evohé

    Es un libro de ciencia ficción o de ficción especulativa, pero también un ensayo sobre la identidad, el conflicto entre el mundo digital y analógico, la mortalidad y la inmortalidad y muchos otros asuntos.
    Es una antología de textos que en gran parte todavía no se han escrito. Los antólogos han reunido todo tipo de escritos encontrados en lo que ellos llaman la Arqueo Red, la actual Internet, y por eso para ellos proceden del pasado, pero para nosotros son parte de nuestro presente y de nuestro futuro.
    Esos textos parecen tener alguna característica común, a pesar de que son muy diferentes, quizá porque en cierta manera predicen el futuro en el que viven los antólogos.
    Por alguna razón que no se explica claramente, la Arqueo red en el siglo XXV está cerrada, pero investigadores como los antólogos pueden acceder a ella.
    Libro electrónico (ebook) en Editorial Evohé
    Libro físico (papel) en
    Editorial Evohé


    Elogio de la infidelidad

    Elogio de la infidelidad se podría haber llamado En contra de la fidelidad, pero Daniel Tubau (premio Ciudad de Valencia de ensayo, 2009) ha preferido un elogio a una diatriba. Aunque es una crítica de la fidelidad desde la razón, este libro no pretende destruir ningún valor, sino construirlos desde un análisis sensible y preciso.
    Además de un ensayo, la obra es un canto a la libertad bien entendida y a la honestidad, a la inteligencia y a la razón. A buen seguro provocará en el lector diferentes reacciones y le hará pensar de otra manera sobre un asunto en el que abundan los prejuicios.
    Comprar ebook (2,60€) o libro en papel (9,70€)
    Editorial EVOHÉ




    La verdadera historia de las sociedades secretas
    Alba Editorial, 424 páginas

    La verdadera historia de las sociedades secretas desvela el saber oculto de los influyentes masones y francmasones, los misteriosos rosacruces, los esenios y sicarios contemporáneos de Jesucristo, los magos persas y los sacerdotes egipcios, los asesinos del Viejo de la Montaña, el priorato de Sión y los templarios. Daniel Tubau nos guía a través de un sinfín de ceremonias iniciáticas, cultos mistéricos, lenguajes secretos, símbolos y contraseñas o la asombrosa Cábala)
    (en Casa del Libro)

    elcaminodelosmitos2
    "La nueva teología" en
    El camino de los Mitos
    (en Ediciones Evohé)

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El secreto es cómo morir (El símbolo perdido 4)

El primer capítulo de la novela de Dan Brown comienza con esta frase: “El secreto es como morir”.

Parece plausible que la frase remita a muchas ideas de todo tipo de ceremonias y rituales en diversas culturas, que relaciona la iniciación con la muerte. Hablo de ello en diferentes ocasiones en mi libro e incluso el apartado titulado Otros misterios de la Antigüedad se inicia con la célebre frase de Platón:

“Morir es ser iniciado”

(La verdadera historia de las sociedades secretas, 58)

A continuación se describe una ceremonia de iniciación:

Tal y como era tradición, había comenzado ese viaje ataviado con la
vestimenta ritual de los herejes medievales que conducían al cadalso: la
camisa abierta para dejar el pálido pecho al desnudo, la pernera izquierda
del pantalón enrollada hasta la rodilla y la manga derecha remangada
hasta el codo. Además, una gruesa soga alrededor del cuello: el «cable de
remolque», lo llamaban los hermanos.

Estos “hermanos” como es obvio, son los masones. Por si alguien no conociera el rito de iniciación masónico descrito antes, enseguida Brown describe su indumentaria, que, esta vez sí, es conocida por todo el mundo:

Los hermanos que lo rodeaban iban todos ataviados con el atuendo completo: delantal de piel de cordero, banda y guantes blancos.

 

Ceremonia de iniciación masónica en la que se aprecian casi todos los detalles descritos por Brown

 

Masones con sus típicos delantales o mandiles. El más alto (que está recibiendo la biblia masónica, es el célebre actor John Wayne).

Brown describe esta ceremonia explicando que el iniciado bebe un vino semejante a sangre de un cráneo humano.
La descripción es neutra, pero a quienes no conozcan la ceremonia y las costumbres masónicas les puede parecer extravagante o siniestra.
Ya veremos, a medida que avance la lectura, cuál es la intención de Brown, aunque hay que señalar que el uso de la palabra “Hermandad” para referirse a la masonería es ambivalente: los masones lo usan constantemente y se llaman unos a otros “hermano”, pero también el periodista Stephen Knight tituló “La hermandad” un libro publicado en 1984 en el que acusaba a los masones de estar infiltrados en todos los centros del poder.
El libro La hermandad, fue un éxito de ventas y contribuyó a todo tipo de teorías conspirativas relacionadas con los masones. El propio Knigt, en 1976, había publicado otro libro, Jack el destripador, la solución final, en el que relacionaba a la corona de Inglaterra y a los masones con los crímenes de Jack el destripador.
Continuaré con la descripción de la ceremonia masónica en el próximo post.

verdadera-historia
La verdadera historia de las sociedades secretas

Herejías medievales

Es normal que hubiera herejías en la edad media: la doctrina la predicaba un sacerdote que tenía una Biblia que él interpretaba como Dios le daba a entender, es decir, de cualquier manera; en el pueblo de al lado, otro cura tenía otra Biblia y la interpretaba también a su modo. Pocos sabían cuál era exactamente el dogma oficial y casi nadie (hasta la invención de la imprenta) podía comprobar si en la Biblia se decía realmente lo que decían los curas.

(El comentario citado no apareció en la versión definitiva de La verdadera historia de las sociedades secretas)

Entre la ficción y la realidad

[LECTURA DE EL SÍMBOLO PERDIDO (3)]

El símbolo perdido comienza con una advertencia clara:

Ésta es una obra de ficción. Los nombres, personajes, empresas, organizaciones, lugares, acontecimientos y hechos que aparecen en la misma son producto de la imaginación del autor o bien se usan en el marco de la ficción. Cualquier parecido con personas (vivas o muertas) o hechos reales es pura coincidencia.

Sin embargo, dos o tres páginas más adelante, Brown nos habla de un misterioso documento guardado en una caja fuerte de la CIA y añade:

Todas las organizaciones que se mencionan en esta novela existen, incluidos los francmasones, el Colegio Invisible, la Oficina de Seguridad, el SMSC y el Instituto de Ciencias Noéticas. Todos los rituales, la ciencia, el material gráfico y los monumentos que aparecen son también reales.

Así, que, ¿es ficción o es realidad?
Parece una paradoja insoluble, motivada por los posibles problemas de difamación: lo que debemos entender es que las organizaciones existen pero no necesariamente son como Brown las describe.

Ya en El código Da Vinci, Brown tuvo ciertos problemas al sugerir que ciertas organizaciones existían realmente (y que no eran un simple producto de la ficción), moviéndose en una delgadísima línea entre fantasear y mentir, en especial en lo que se refiere al Priorato de Sión.
De esa polémica cuestión hablo en el capítulo dedicado a los templarios en La verdadera historia de las sociedades secretas (“los templarios y el Priorato de Sión” y “El verdadero Priorato de Sión”).

En esta advertencia, Brown se mueve con más prudencia al afirmar que existen los francmasones, el Colegio Invisible, la Oficina de Seguridad (OS), el SMSC (hay que suponer que se refiere a Spiritual, Moral, Social and Cultural values) y el Instituto de Ciencias Noéticas.
Es cierto que todo ello existe, aunque en el caso de el Colegio Invisible habrá que ver de qué manera Brown sostiene que existe o ha existido.

Facilito aquí los capítulos de mi libro directamente relacionados con estas organizaciones:

francmasones:
“Los masones medievales” y especialmente “Los modernos francmasones”

Colegio Invisible:
Especialmente en “El Colegio Invisible Rosacruz y la Royal Society” (273ss)

Supongo que habrá ocasión de referirse más a estos asuntos a medida que avance la novela. Aprovecharé para ir subiendo información que completa algunos capítulos de mi libro, referidos fundamentalmente a la masonería.

Manly Hall

[LECTURA DE EL SÍMBOLO PERDIDO (2)]
El símbolo perdido se inicia con una cita:

Vivir en el mundo sin percatarse del significado del mismo es como deambular por una gran biblioteca sin tocar sus libros.

(Las enseñanzas secretas de todas las épocas)

El autor de la cita es un personaje muy interesante llamado Manly P(almer) Hall.
A los 27 años publicó el libro citado por Brown, Las enseñanzas secretas de todos los tiempos, un libro en el que recopilaba la sabiduría secreta de todas las culturas, que asombró al mundo del ocultismo por su erudición en una persona tan joven. El subtítulo del libro expresa claramente su tema: Una enciclopedia de la filosofía masónica, hermética, cabalística y simbólico-rosacruciana.
Manly Hall (que es más conocido sin su primer apellido) nació en Ontario (canadá) en 1901 y murió en 1990.

 

Supongo que habrá ocasión de volver a hablar de él y que la cita de Brown no será casual, ya que Hall escribió muchos otros libros, entre ellos El destino secreto de América (1944), que intuyo tendrá mucha relación con El símbolo perdido. Además, Hall alcanzó el grado 33 de la masonería y en la portada del libro de Brown se puede apreciar el número 33 junto al simbolo masónico. Quizá no sea casualidad.

 

 

La metáfora arquitectónica en la masonería

En una versión previa de La verdadera historia de las sociedades secretas, incluí este comentario, que luego se perdió en la edición definitiva:

Es posible que al lector le canse tanta insistencia en la arquitectura. Pero la historia a menudo se escribe al revés. Puesto que la sociedad secreta más importante de la actualidad es la francmasonería, que tomo sus caracteres principales de los masones medievales, ahora todo lo interpretamos en función de ello. Si hubiese sido a través de los pescadores, tal vez estaríamos rastreando entre redes, anclas, aparejos y velas marineras;  o entre los martillos y los clavos si se tratase de carpinteros.

Lo que quería decir con este comentario es que a partir de un hecho más o menos casual, cobra importancia un pasado u otro. La sociedad secreta de los carbonarios, aunque probablemente influida por los masones, no basaba sus símbolos y lemas en la arquitectura, sino en los bosques. Pero los carbonarios no tuvieron tanto éxito como los masones, tal vez porque en 1717 Inglaterra ya empezaba a construir su imperio, mientras que Italia, entonces e incluso un siglo después, ni siquiera existía como tal.

En el libro fundacional de los masones, las llamadas Constituciones de Anderson, se busca todo lo que se relacione con la arquitectura, desde el templo de Salomón a Dios mismo como Gran Arquitecto del Universo (lo que se esconde bajo als siglas G.:A.:D.:U.:). Pero si una sociedad secreta fundada por un gremio de pescadores hubiese tenido éxito, enseguida se recordaría que Jesucristo era pescador y que su tarea, y al de Dios mismo, era pescar almas. Jonás, en esta masonería pescadora, sería una de las principales figuras, y su estancia en el vientre de la ballena se imitaría en algún rito.

 

El caballero d'Eon, masón

El caballero d'Eon, masón

En la última revisión de La verdadera historia de las sociedades secretas, eliminé 70 páginas que el libro no resultara demasiado caro. Entre esas páginas había algunos apartados que quizá eran interesantes. Uno de ellos era el del curioso caso del caballero d’Eon, que venía a continuación de La única mujer masona (página 303) :

Pero hubo una ocasión en la que los francmasones, a pesar de su declarada misoginia, permitieron el ingreso de una mujer por el procedimiento oficial. O tal vez no…


El caballero d’Eon, ¿hombre o mujer?

El caballero D’Eon protagonizó durante años uno de los más célebres casos de travestismo de la historia de Europa. Aunque no puedo contar en detalle su interesante caso, basta con saber que se sospechaba que el caballero D’Eon era un agente secreto al servicio de la corona francesa, que aparecía ante los demás a veces como hombre y a veces como mujer. Se suponía que le gustaba vestirse de mujer.


Caballero d'Eon, masón

D’Eon, vestido de mujer, vence en un duelo a esgrima

Sin embargo, hacia 1764, las sospechas tomaron otra dirección: empezó a propagarse el rumor de que no era un hombre, sino una mujer. D’Eon lo negó y, precisamente por esas fechas, fue admitido en la Logia de la Mortalidad de Londres. Se trataba de una logia masónica como cualquier otra, a pesar de su llamativo nombre, y, como cualquier otra logia, aplicaba el reglamento que prohibía ingresar a mujeres:

Hombres buenos y sinceros, libres de nacimiento, de edad madura y discreta; ni fiadores, ni mujeres, ni hombres inmorales o escandalosos, sino de buena reputación (…) Sano y fuerte, ni deformado ni desmembrado al momento de la iniciación; ni mujer ni eunuco.

El ingreso del caballero D’Eon en una logia masónica no disipó los rumores y muchos hablaron en tono burlón de la “hermana masona”. Pronto se empezaron a aceptar apuestas acerca de la identidad sexual del caballero D’Eon. Era tanto el dinero en juego que D’Eon desapareció durante un tiempo por miedo a ser secuestrado por quienes ansiaban certificar sus sospechas.
Cuando regresó, presentó una declaración jurada asegurando que era hombre y que siempre lo había sido, añadiendo que había rechazado grandes ofertas de dinero para que mostrara su sexo. Unos apostantes decidieron llevar la cuestión a juicio y, aunque parezca asombroso, el juicio se celebró. En el trascurso del mismo, un periodista y un médico aseguraron que D’Eon era mujer. El propio D’Eon tuvo que admitirlo y a partir de 1777 se vistió como mujer, regresó a Francia e ingresó en un colegio de monjas.
Los masones expulsaron a D’Eon de la logia.
Tiempo después, D’Eon regresó a Londres, donde vivió como mujer los veinticinco últimos años de su vida. Murió en la pobreza el 21 de mayo de 1810.

El caballero d'Eon masón

Fue entonces, al preparar su cuerpo para el funeral, cuando los médicos dirigidos por el cirujano Père Elisée, descubrieron que era un hombre, y además sin ninguna deformidad en sus órganos sexuales. Elisée pensó, con toda razón, que nadie le creería cuando lo contara, así que pidió a las autoridades que confirmaran sus observaciones. Más de veinte testigos comprobaron que, efectivamente, D’Eon era un hombre.
La pregunta que se hacen los historiadores no es tanto por qué los masones admitieron a D’Eon, sino por qué lo expulsaron. Los masones, al menos los que pertenecían a la Logia de la Mortalidad, siempre supieron que D’Eon era un hombre, puesto que en el rito de ingreso masónico, el postulante debe desnudar su pecho.
Entonces, ¿por qué lo expulsaron al declararse en el juicio que D’Eon era mujer? J
Jasper Ridley asegura que eso es una prueba del afán de los masones por conservar en secreto sus rituales y no contradecir a la opinión pública dominante.
Quizás también es una demostración de que los masones saben guardar un secreto: si el caballero D’Eon quería hacerse pasar por mujer, ellos no tenían derecho a revelar que no lo era.
O tal vez alguien ganó mucho dinero en las apuestas.

Entrevista en Levante sobre las sociedades secretas

(Entrevista en Levante, por Alicia Toledo) 

El conocimiento que se tiene hoy en día de éstas sociedades secretas está muy condicionado por la literatura y el cine de consumo. ¿Hasta qué punto su imagen está influida, deformada…?

-No cabe duda de que, en efecto, la imagen de las sociedades secretas que se suele tener está muy distorsionada. No es extraño, puesto que la idea de que bajo nuestra aparente anodina sociedad cotidiana se esconda una sociedad secreta es uno de los argumentos más interesantes para el cine o la literatura.

El cine y las novelas contribuyen a dotar de un aura de misterio a estas sociedades…pero ¿hasta qué punto son éstas misteriosas?

- No todas las sociedades secretas son tan misteriosas como parece. Aunque suene como una perogrullada, para quienes pertenecen a algunas de ellas a veces hay poco secreto y no existe mucha diferencia con una empresa o una oficina cualquiera. Sin embargo, también es cierto que algunas sociedades secretas sí tienen una bien ganada aura de misterio, como los rosacruces, los asesinos del Viejo de la Montaña, los Clubs del Fuego Infernal o la Escuela de la Noche, de Walter Raleigh, a la que tal vez perteneció Shakespeare.

-Era su objetivo poner un poco de luz en todo esto?

Sí, uno de mis objetivos al escribir el libro era investigar la verdadera historia de las sociedades secretas, no dejándome llevar por la infinidad de falsas historias que circulan. Como digo en el libro, quizá la mía no sea la única posible historia verdadera de las sociedades secretas, pero, al menos, no se puede sumar a las mil y una historias falsas.

-Y sin embargo, ¿querer explicar la verdadera historia de algo que se anuncia como secreto no es, en cierta manera, una paradoja?

Sí que lo es, y esa era mi intención, ya que soy muy aficionado a las paradojas, porque creo que esconden más verdad de lo que parece. Es obvio que sólo se puede contar lo que se ha llegado a saber de las diversas sociedades secretas que aparecen en el libro. Y así lo he hecho: he intentado contar lo que se sabe, sin inventarme lo que no se sabe. Cuando una teoría u opinión resulta dudosa lo indico siempre en el libro.

-El libro mantiene un claro tono erudito y, al mismo tiempo, la escritura es muy clara en todo momento, directa, compartiendo dudas y buscando complicidades. ¿Ha sido complicado este equilibrio entre la erudición y la difusión?

No. Quizá porque este es el estilo en el que más me gusta escribir, una especie de ensayo riguroso pero al mismo tiempo ligero y ameno, recuperando el sentido original de la palabra ensayo, tal como lo entendía Michel de Montaigne: un ensayo es un intento, una investigación, no un tratado o un libro de texto.

-¿Cuál es la razón de ser de una sociedad secreta? La esencia?

Una de las cosas que he intentado mostrar en el libro es que, en contra de las explicaciones simplistas, cada sociedad secreta tiene orígenes, objetivos, métodos y secretos diferentes. En cada caso he intentado desentrañar un poco ese secreto, descubrir cuál era el conocimiento que realmente poseían, que muchas veces no coincide con aquel del que presumían.

-¿Y qué hay del conocimiento secreto que se supone que buscan todas éstas sociedades?

Como he dicho, cada sociedad buscaba o guardaba diferentes secretos. En el caso de los masones medievales se trataba de técnicas de construcción; en el de los templarios, aparte de otras cosas, de una concepción económica que en cierto modo anticipó el capitalismo. Otras sociedades secretas intentaban trasmitir un saber espiritual o una tradición religiosa, como los cátaros.

-¿Qué objetivos persigue una sociedad secreta? ¿Comparten objetivos comunes entre ellas?

No es frecuente que las sociedades secretas compartan objetivos, excepto en el caso de las revolucionarias, como los carbonarios, los comuneros o los masones de España e Italia, de las que no hablo en el libro. Sí es cierto que hay semejanzas entre algunas, como la de los rosacruces y los modernos masones, y tal vez entre los templarios y los asesinos. Lo que sucede más a menudo es que unas y otras sociedades secretas se enfrenten entre sí.

-Y sobre las motivaciones para entrar en ellas. ¿Difieren en cada caso o se pueden extraer rasgos comunes?

Existen algunos rasgos comunes entre quienes ingresan en una sociedad secreta, como el deseo de llevar una vida emocional y espiritualmente más intensa; o la intención de relacionarse con personas de un círculo social al que normalmente no podrían acceder.

-¿En qué contexto surge una sociedad secreta, por alguna inconformidad, necesidades espirituales no resueltas o por la necesidad humana de sentirse diferente?

Por todo ello, y también por la represión y la prohibición, que a lo largo de la historia han hecho que muchas personas tuvieran que ocultar su religión, su ideología o su manera de pensar acerca de ciertas cuestiones.

-Como fundador de la Sociedad Decepcionista ¿A quién le cerrarías las puertas?

Hace tiempo que la Sociedad Decepcionista no se reúne, lo que parece una confirmación de su primera ley: que todo es decepcionante. La segunda ley asegura que, si no fuera todo decepcionante, eso sería una conclusión decepcionante para la Sociedad Decepcionista, lo que probaría la primera ley. Lamentablemente, creo que las puertas de la Sociedad Decepcionista  no volverán a abrirse.

-¿Podría dar unas pinceladas del abanico de sociedades secretas que han existido  a lo largo de la historia? ¿Han existido todas ellas o algunas son mero fruto de la fantasía?
En mi libro, para no escribir más de mil páginas (me quedé cerca de las 400) tuve que prescindir de muchas sociedades secretas, como las conspirativas o las criminales (Mafia, Ku Klux Klan, etcétera). Me limité a la esencia de las sociedades secretas: aquellas que presumen de poseer un saber oculto. A pesar de ello, me ocupo de decenas de sociedades, entre las que se puede mencionar: los magos persas, los pitagóricos, los druidas, los sicarios, zelotes, terapeutas y esenios judíos; los cristianos en tanto que sociedad secreta, los mitraístas, los asesinos, los cátaros, los templarios, algunas sociedades secretas nazis, los masones medievales y los modernos, los cabalistas, los rosacruces, los clubs del Fuego Infernal y otras extravagantes sociedades secretas inglesas, como  los Demoniacos, los Gormogones o el Club de los Bistecs; o la Golden Dawn o Aurora Dorada, a la que pertenecía Aleister Crowley, el llamado “hombre más málvado del siglo XX”. Casi todas las que aparecen en el libro han existido, aunque acerca de algunas de ellas se duda todavía, como en el caso de los fascinantes e influyentes rosacruces.

-¿Existen conexiones probadas entre las sociedades secretas de la Antigüedad o la Edad Media y las modernas?

Muy pocas. Una que es evidente e indiscutible es la que une a los masones medievales y los modernos masones.

-¿Se esconde la estafa en el caso de algunas sociedades secretas? ¿Cómo es que hay gente que cree ciegamente en lo que se le dice y se dejan timar de esta manera?

El secreto siempre puede favorecer la estafa, ya sea en una sociedad secreta o en un contrato bajo mano entre un alcalde y un constructor. Sí es cierto que muchos estafadores o aventureros se han servido de la influencia obtenida al ingresar en ciertas  sociedades secretas. En el libro me ocupo de algunos célebres farsantes, como Casanova, el Conde de Saint Germain o Cagliostro, hacia los que confieso que siento mucha simpatía. Pero no sé por qué la gente se deja engañar, a veces por trucos verdaderamente burdos, pero es evidente que sucede bastante a menudo.

-En su libro habla de la relación entre el cristianismo primitivo y éste tipo de sociedades e incluso de qué Jesucristo pudo pertenecer a una de ellas…
Se ha discutido mucho acerca de la relación que pudo mantener Jesucristo (en caso de haber existido, claro) con alguna sociedad secreta judía. Es muy posible que varios discípulos de Jesús fueran sicarios, una especie de grupo terrorista enfrentado a Roma, como el propio Judas (“Iscariote quizá deriva de “Sicariote”). Pero también se ha señalado que Jesucristo, por su pacifismo, parece estar más cerca de los esenios.

-¿Qué aportan las sociedades secretas a la vida pública?

Algunas de ellas han sido bastante influyentes en determinados momentos, como en el caso de los masones y la Constitución de los Estados Unidos. También fueron influyentes los asesinos, los templarios y los rosacruces (incluso aunque, en este último caso, no sea seguro que hayan existido). En muchos momentos las sociedades secretas han sido más permisivas que la sociedad dominante y han dado un ejemplo de tolerancia, pero no siempre.

-¿Internet es una herramienta a favor o en contra del hermetismo de estas sociedades?

Un buen investigador que use Internet y vaya más allá de los cien primeros resultados de una búsqueda en Google, podrá encontrar casi todos los secretos que muchas sociedades han mantenido ocultos durante siglos. Además, ahora en casi todo el mundo, exceptuando China y bastantes países musulmanes, son legales casi todas las sociedades secretas. Muchas de ellas también practican una política de puertas abiertas y trasparencia. A pesar de todo ello, existen ahora más sociedades secretas que nunca y la afiliación crece, en parte debido precisamente a Internet y a fenómenos como el de El código Da Vinci, que a pesar de atacar al Opus Dei, lo hizo más popular y contribuyó a que aumentaran las solicitudes para ingresar.

- Las paradojas del guionista. Reglas y excepciones en la práctica del guión (Alba Editorial) es su último libro. ¿La idea era desmontar los tópicos que rodean el mundo del guión?

En realidad Las paradojas es el libro anterior. En él, como en La verdadera historia de las sociedades secretas, intenté exponer de manera rigurosa las diversas teorías acerca del guión. Aunque tengo opiniones personales acerca de casi cualquier asunto, me gusta dejar al lector espacio suficiente para que pueda pensar por sí mismo y, por ello, explico lo mejor que puedo las normas para escribir un buen guión, pero también muestro las paradojas con las que un guionista acaba encontrándose tarde o temprano. En mi opinión, el guionista no debe huir de ellas, sino disfrutar y aprender con ellas. Aprender a vivir en medio de la paradoja.

(Este texto son las respuestas a Alicia, no el publicado en Levante)

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